En una noche obscura, cuando de regreso de una deliciosa comida, y con pena de decir que me dieran carona ( me llevaran hasta mi casa) decidi bajarme en un punto que no sacara a mis amigos de su camino a la fiesta, me baje del carro diciendome huiiiii es lejos, - haj pero camino, no tengo afan de llegar a mi casa y en mi cabeza solo rondaban pensamientos y recuerdos.
Empece mi camino con resignación en el punto AV do contorno con Nossa do Carmo, pero decidi iniciar mi camino por una cuadra antes a nossa do carmo, Belo Horizonte y en especial zion, el barrio Zión es todo un enrredo, empezando porque las calles no tienen una numeración como en Colombia es decir, la séptima, novena, aqui es como: rua (calle) coronel otoniz con itau????, a pero puedes encontrar la Rua Colombia que se encuentra con la rua costa rica y mas arriba con la rua Chicago .
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Nossa tenia los ingredientes perfectos para hacer es que esta noche no la olvidara jamas. Primero mi sentido de orientación es nulo y dos de noche los gatos son pardos y tercero llevaba tres dias en haberme mudado a este barrio, cuatro el barrio estaba al frente de una favela. es decir, alguna cosa tenia que darse buena o mala pero algo tenia que pasar. (lo menos grave, perderme por una hora tontamente para encontrar finalmente la casa) despues de pasar en frete de lugrares muy chique (es decir como elegantes , gomelos) de ahi pa´arriba las cosas no eran tan bonitas, y pues como en Belo Horizonte las ruas no conocen el sentido de papalelo decidí salir a la Av principal para bajar las probabilidades de quedar perdida y con la esperanza de que no pasara nada; la verdad yo aún no entendía muy bien el sentido de peligrosidad de una favela, - yo pensaba - ok es un barrio no tan chique pero si camino por la avenida del lado contrario a la favela no me va a pasar nada- como si a los ladrones les costara mucho pasar una avenida - no es una barrra protectora - en ese momento aún mi ingenuidad me tenia en una pompa de jabón que pronto seria eliminada.
Empece mi camino con resignación en el punto AV do contorno con Nossa do Carmo, pero decidi iniciar mi camino por una cuadra antes a nossa do carmo, Belo Horizonte y en especial zion, el barrio Zión es todo un enrredo, empezando porque las calles no tienen una numeración como en Colombia es decir, la séptima, novena, aqui es como: rua (calle) coronel otoniz con itau????, a pero puedes encontrar la Rua Colombia que se encuentra con la rua costa rica y mas arriba con la rua Chicago .
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Nossa tenia los ingredientes perfectos para hacer es que esta noche no la olvidara jamas. Primero mi sentido de orientación es nulo y dos de noche los gatos son pardos y tercero llevaba tres dias en haberme mudado a este barrio, cuatro el barrio estaba al frente de una favela. es decir, alguna cosa tenia que darse buena o mala pero algo tenia que pasar. (lo menos grave, perderme por una hora tontamente para encontrar finalmente la casa) despues de pasar en frete de lugrares muy chique (es decir como elegantes , gomelos) de ahi pa´arriba las cosas no eran tan bonitas, y pues como en Belo Horizonte las ruas no conocen el sentido de papalelo decidí salir a la Av principal para bajar las probabilidades de quedar perdida y con la esperanza de que no pasara nada; la verdad yo aún no entendía muy bien el sentido de peligrosidad de una favela, - yo pensaba - ok es un barrio no tan chique pero si camino por la avenida del lado contrario a la favela no me va a pasar nada- como si a los ladrones les costara mucho pasar una avenida - no es una barrra protectora - en ese momento aún mi ingenuidad me tenia en una pompa de jabón que pronto seria eliminada.
Yo caminaba tranquila mientras veia que estaban comenzando una obra en la vía, y pensé huy al menos en una parte del camino voy a estar algo segura (otro lapsus de ingenuidad) . Atrabecé la obra y en medio de la nada se aparece un hombre de mediana estatura que se distinguía en la noche por el amarillo pollito de su camiseta, nada más ni nasa menos que la camiseta de la selección de Brasil. cuando vi que se acercaba a mi respire profundo y continue caminando, este hombre llego en frente mio y me dice " deme sua bolsa" como hablo pasito y muy rapido como buen minero, no le entendí nada lo evite y seguí caminando tranquila, el hombre se me puso en frente de nuevo y ahi si entendí el mensaje, asustada solo podia ver que en la parte inferior izquierda de su debajo de su camiseta se asomaba algo me estaba apuntando, podía ser:
- Pistola
- Cuchillo o si era más fino una navaja
- La mano
- Un vidrio
- no pense otra opción, pero entre la imaginación y creatividad de un ladron quien sabe que se puede encontrar.
El pibete (aprendiz de ladron) seguia insistiendo en que le entregara mi cartera, yo de los nervios no recordaba ni una sola palabra de portugués, lo unico que le decia, yo no le voy a dar nada y no se me acerque, hablaba casi gritando esperando que los obreros me escucharán y vinieran en mi ayuda, cosa que no sucedio.
Este ladrón agarro de las tirantes del bolso y empezo a jalarlas espererando que yo cediera y le entregara mi bolso, yo seguia focejeando para no dejar perder mis cosas y sin perder de vista el objeto extraño que estaba debajo de su camisa, pensaba que mi actitud defensiva pudiera amedrentar el ataque de este extraño, cosa que no sucedió.
El jaloneo contunuo por varios minutos, este hombre tenia mucha fuerza pero yo no me dejaba, de un momento a otro me jalo con tanta fuerza que me giro hacia un lado, casi me da la vuelta; pero como no consiguió ningún resultado saco lo que tenia debajo de su camis$a, para fortuna mía no tenia nada, en ese instante yo pense - aaaaaa no tiene nada- ahora con mayor confianza no me voy a dejar quitar mi bolso, asi que seguimos nuestro forsejeo y en un intento por librarme de este personaje me agache un poco y lleve mi bolso a mi estomago tome impulso y le mande un puño al ladrón, pero lo acepto aún estaba muy nerviosa y en vez de un golpe para el fue como una caricia, este reacciono jalandome con tal fuerza que me tiro al piso.
Infelizmente para él se ubico en una posición desventajosa, al fondo escuchaba una voces que decian, "no le pegue es una mujer", yo solo pensaba - ¿están ciegos? me esta robando, hagan algo por mi.
Ya cansada de esta lucha y viendo mi situación de ventaja lo golpee en medio de sus piernas, directamente en sus partes nobles, eso lo noqueo, finalmente cedió, tomo algo del piso y se fue.
Cuando cai al suelo perdi mi zapato y pense- este es mucho desgraciado no se llevo mi bolso, pero se llevo mi zapato y tendré que volver a mi casa descalza. Cuando se fue el Pibete los hombres que antes gritaban ahora me estaban ayudando a levantarme, uno de ellos me pregunta -¿Era su marido? ¿ Su enamorado (novio)?- yo lo mire sorprendida por tan ridícula pregunta y le conteste - No me estaban robando- cuando respondí ellos se dieron cuenta por mi acento que era gringa.
Con vergüenza se disculpaban y me decían, disculpe no pensábamos que la estuvieran robando, en fin, yo al recordar lo que me había pasado entre en un ataque de pánico y me puse a llorar desesperada ellos me trajeron agua e intentaron tranquilizarme. Luego uno de ellos me dice se llevo su celular, yo le conteste no se llevo mi zapato, entonces yo mire al piso y vi mi zapato, bueno al menos no tendría que llegar descalza a mi casa pero cuando lo pense mejor, hayy nooo el celular de Rusi ( el celular me lo habia prestado un amigo Búlgaro y aunque era viejo el celular pues me daría mucha vergüenza decirle que me lo habían robado).
De pronto uno de los obreros vio que alguien había recuperado el celular yo pensé - después de todo no pedí nada ni mi bolsa, mi zapato o mi celular, y en el peor de los casos la vida.
El señor trajo mi celular y llamamos a la policía, ahora que lo pienso no sé porque la llamamos al fin y al cabo el malhechor ya se había ido y yo recuperé todo. Para mi sorpresa llegaron pronto los obreros le contaron todo a la policía, ellos me preguntaron que si estaba bien, si me había lastimado- yo le respondí que me había lastimado un dedo pero ya, ellos me llevaron hasta mi casa, que gracioso llegue en una patrulla de la policía a mi casa que ironía.
Finalmente llegue a casa completa pero con la plena certeza que no volvería zión, fue una lecciona aprendida con mucho temor

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